La partitura la conocemos todos, y cada vez se hace más difícil sorprender al espectador. La ejecución podría calificarla de correcta, será quizá que la orquesta sin la etiqueta no se concentra igual, veremos qué ocurre en el estreno.
Interpretación sublime de María Bayo en su papel de Donna Anna. En general todas las mujeres (Sonia Ganassi potente, María José Moreno intensa) están muy por encima de sus compañeros masculinos (todos bastante flojos, por no decir flojísimos, sobre todo su interpretación actoral). No podemos olvidar que la ópera es un teatro y la interpretación debe pesar tanto como el canto. Los hombres, a mi parecer, están muy mal dirigidos por Lluis Pasqual (¡menudo estreno en el Real!). En ese sentido María Bayo está absolutamente completa: mi más sincera felicitación.
Pero lo que no se puede permitir es dilapidar dinero público en una escenografía y decorados inmundos para un espectáculo de este calibre. Destacaré el escenario inicial, propicio y magníficamente iluminado, con una clara inspiración en las obras de Sean Scully, pero comienza a perderse con un tiovivo más visto que el tebeo y una fiesta mezcla de barroco y camorra siciliana al final del primer acto que te deja frío. Pero mejor frío que con calores, los que provoca el mausoleo biónico de granito-poché que parece una revisión del panteón del Valle de los Caídos pasado por los ojos de Chillida y las pestañas de Pepi, Luci, Bom y otras mierdas del montón.
Mi más sincero pésame a Lluis Pasqual (Director de Escena) y a Ezio Frigerio (Escenógrafo) por este montaje. Después de los aplausos, principalmente a las féminas, escuché algún que otro abucheo. ¡Qué tristeza!