Archivo mensual: junio 2005

De la cordura y la calma

Agítame con dulzura pero también como un severo castigo
que el amargo completa las notas de sabor de los cócteles
los vinos fermentan en barricas de calma y dióxido de carbono
como el tedio y la desesperanza habitan en el alma del hombre.

Revúelveme con energía pero también con templanza
que la disciplina de los adultos completa la educación de los jóvenes
y las campanas llaman al recogimiento y al regocijo del cuerpo
como tu voz acompaña el lento caminar de un peregrino sin templo.

Sacúdeme de esta mansión de silencios en que amaneceré mañana
ventila mis estancias de polvo y ácaros suspendidos como si fueran
púas de un tenedor de luz que nace de estas entornadas persianas
a imagen de tu imagen en la sombra y cristal de cada mañana.

Báteme fuerte sin compasión sin remilgos sin prudencia sin miedo
aplícame las energías que liberan mil enchufes corrientes como mi vida
remuéveme la espera condensada en nata sobre mi café con leche
disuélveme toda esta cordura imprecisa que me sobra y a ti te falta.

(“De la cordura y la calma” forma parte de la serie “Interferencias del vacío”) 

Amor hueco

Cumplieron las almas
sus malos presagios,
ocultando auroras,
firmaron desahucios,
rodando se fueron
rodando los cantos,
colmando los valles,
de estiércol y llanto,
se fueron, se fueron
las ninfas volando.

Huyeron de pronto
con ladridos ciegos,
mordieron el aire
quemando sin fuego,
marcharon al ritmo
de rejas y miedos,
en silencio seco
volaron, partieron,
ni un mero suspiro,
ni aullido de perro.

Cortaron el verde
de mi camposanto,
de patio chico,
de mi calendario.
Ahogaron la música
de los campanarios,
las llaves perdieron
de los relicarios
donde se oxidaban
instrumentos varios
que soñé tenía
ya puestos a salvo.

Quedaron sin causa
sus ecos, tus ecos,
cual tímidas perlas
brillando sin cielo,
rosarios, sudarios
de un pasado muerto,
repitiendo salmos,
cantando un “eterno
será tu futuro
de culpa, tu preso
amor a ti mismo
te acompañe”, creo.

Cumplieron las almas
los agüeros malos,
en un cielo hueco
de asustados pájaros
con nubes veloces
dibujaron rastros.
Rodando se fueron
rodando los cantos,
cubriendo el silencio
con risas de escarnio,
se fueron, se fueron
las ninfas…

(“Amor hueco” forma parte de la serie “Interferencias del vacío”)