Almudena:
Había decidido olvidarte. Recoger del suelo tus sonoros zapatos, borrar del baño tus besos. Decirte adiós y comenzar una nueva vida. Pero no he podido. Tu aroma olvidado habita en los cajones y me quita el sueño. Presiento tus caricias entre las sábanas, tu oculto vello en mi almohada. Me dejaste, me callaste.
Esta noche, al fin, iré tras de ti. Llevaré estas palabras junto al corazón, en febrero. Desde lo alto del viaducto miraré tus ojos en el oriente. Me estarás viendo, lo sé, y serán los últimos segundos de silencio.