Archivo mensual: abril 2001

Bienvenido

Perdido hoy en tus ojos quise encontrarte de nuevo como aquel día, como el primer día. Con la ilusión del recién llegado y el miedo a la distancia, con tu corazón dispuesto a demostrarse a sí mismo que había un lugar en el mundo en el que cumplir sus sueños. Junto a ti una pequeña maleta testigo del triste pasado, compañera de un incierto destino. Tu pasaporte abierto descansaba sobre la mesa de un agente aburrido por la rutina. Habías llegado a esta tierra de labios extraños que saludan pero no besan, y el sol, que no sabe de leyes, coloreó pronto tu rostro inquieto, bienvenido, extranjero.