Quisiera saber por qué te extraño. Por qué cada vez que cierro los ojos y respiro profundo me encuentro en la playa donde crecí, con la sensación de tener los pies sobre la húmeda arena, en el límite de un inmenso océano.
Te reconozco que es una sensación extraña, inquietante, de tensa espera. Últimamente casi percibo el suave rumor de las olas, justo antes de que un pequeño escalofrío recorra mis piernas como añorando la inminente llegada de una gélida caricia.
Sé que es sólo mi imaginación, pero aun así, ni siquiera me atrevo a dar el corto paso que me permita confirmar que esta sensación no es real. Quieta, entumecida y ligeramente estúpida. Así es como me siento.
Fui yo la que se fue, la que decidió devolver la barca y continuar el camino por tierra firme. Estaba cansada de navegar sin remos, de flotar a la deriva esperando que tus aleatorios impulsos me llevaran a buen puerto. Quería vivir mi vida protagonista, aunque fuese al margen de la tuya. Lo siento.
En tus ojos había verde marejada y no supe verlo. Ahora sé que jamás me he sentido igual que cuando mi corazón se agitaba con tus inesperadas locuras, sobrepasando embravecida el horizonte, sumergiéndome asfixiada en tus vaivenes. Amanecer mecida en tu brisa, descubrir cada día un nuevo horizonte. Navegar, sí, navegar de nuevo, ahogarme en tu risa, perderme en aquel azul cielo atascado de estrellas, de estrellas…
…
No imaginas cómo esta dura tierra ha secado mi corazón. Atrás quedaron la tempestad, tus risas y tus besos. Hoy sólo resuenan las olas de un océano cada vez más inmerso en la bruma del recuerdo. A mi lado veo la barca, reseca y frágil, ya sólo sirve de leña, de madera que aviva hogueras en frías noches de invierno. El tiempo no ha perdonado ni uno solo de sus días.
Tengo miedo a cerrar de nuevo los ojos, miedo porque estarás ahí y no te querré tener. ¿No me atreveré a dar nunca ese paso, ese minúsculo y desquiciante paso?. En el norte acostumbramos a esperar a que suba la marea, aunque quizá para entonces ya te hayas evaporado.
(“En tus ojos” forma parte de la serie de monólogos “Corazones negros”)