El último adiós

Hoy ya todo me resulta más sencillo. Hoy sé que puedo partir, que ya no me necesitas porque nuestro amor, al fin, se ha convertido en un dulce recuerdo. Nuestra historia reposa plácida en las páginas de tu diario, mis besos duermen para siempre entre tus labios.

He sufrido interminables noches esperando la llegada de tu nuevo amor. No llores, no escondas tus temblorosas manos porque seré feliz si eres feliz. Levanta tus ojos, relaja tu cara y dedícame uno de tus guiños traviesos, sólo uno, el último. Respira profundo, desafía al destino sin vergüenza. Canta, grita, ríe para él como sólo tú sabes. Yo estaré ya lejos, gozaré cada uno de tus gozos y recordaré el sabor de cada uno de tus besos. Nada me hará más feliz que tu felicidad, ya sabes que amarte no pude más.

El tiempo que estuvimos juntos me queda en el recuerdo. Los finales siempre llegan, más pronto o más tarde, no tiene sentido que te lamentes más. Sé que piensas que no tuvimos el suficiente tiempo para disfrutar, pero te equivocas. Un reloj no es el instrumento adecuado para medir nuestra historia porque nuestra historia no tiene años, ni días, ni tan siquiera minutos, el amor la hizo eterna.

No tengas miedo a amar de nuevo. Encontrarás miles de maravillosas cosas que surgirán de nuevo cada día, como de la nada, como antes, ¿te acuerdas? Llegarán arrastrándote a veces como una cascada, otras en cambio espaciadas, como un cuentagotas. Todas ellas formarán pronto parte de otra historia, de otro diario. Por eso necesitaba estar hoy contigo, quería ver tu sonrisa y llevarme para el camino tu perfume.

Si al menos se me permitiera acariciarte una última vez, si en un robado segundo las yemas de mis dedos secaran tus lágrimas, si en ése descuidado instante mis brazos te rodearan de nuevo…Dios mío, cómo latiría mi corazón de nuevo fuerte en tu pecho, cómo jugarían otra vez mis dedos con el lunar de tu espalda, cómo lloraría esta segunda despedida, este último adiós.

Sin embargo ya es demasiado tarde, tú ya no puedes oírme. Ahora que mi cuerpo es sólo un montón de tierra y mi voz un murmullo en el atardecer he de partir para siempre. Gracias por las flores, las últimas flores. Gracias y hasta siempre amor mío. Corre, vete y no mires atrás, a mí el cielo me espera y a ti la vida te está echando de menos.

(“El último adiós forma parte de la serie de monólogos “Corazones negros”) 

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s