Vuela

Hoy me he despertado gritando. En mis primeros segundos de lucidez, no hallaba aire que alimentarme pudiera. Un sentimiento de angustia y desesperación había corrido dentro de mí y no era capaz de sacudírmelo. En mi pesadilla, negra y profunda como el reino de Hades, una parte de mi ser me había sido arrebatada. A la fuerza.

Agudo e insoportable, el dolor se propagaba por toda mi alma y me atenazaba, intentando con todas sus fuerzas llevarme de nuevo a los dominios de la inconsciencia, donde ya libre dominarme supiera. No podía recordarlo. No quería recordarlo… Nunca antes había sentido lo mismo. Pido a Dios que nunca vuelva a sentirlo.

En mi corta existencia había experimentado el frío intenso en multitud de ocasiones; frío azul; frío humano. Quizá fueron sólo algunas veces, al principio, pero congelaron parte de mis ilusiones, al igual que las de otros muchos. Sin embargo, no fue nada al lado de lo que la noche me había regalado.

Inmóvil, cual témpano absurdo, luché por liberarme. Si la última ninfa había huido a la búsqueda de platas más brillantes, debía, en su honor, retornar y devolver a este pequeño universo algo de su alegría. En un instante recordé su sonrisa dispuesta y milagrosamente salté de la cama.

Sólo encontré trajes grises. El sueño también lo fue.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s